En Converging Works trabajamos todos los días con empresas que quieren construir culturas más humanas, alineadas y sostenibles. Pero hay una realidad que rara vez se menciona: muchos de los problemas que enfrentan las organizaciones se gestan desde mucho antes… incluso antes de que un colaborador pise su primer empleo.
Un patrón que hemos detectado en muchas intervenciones culturales es la desconexión entre el perfil real de las personas y las funciones que desempeñan. Esto no solo afecta la productividad, también mina la motivación, eleva la rotación y empobrece la toma de decisiones.
Por eso nos parece fundamental visibilizar el trabajo de expertos que están abordando esta raíz del problema desde la adolescencia. Uno de ellos es Enrique Molina Barbadillo, creador del programa “Feliz con mi Carrera”, una metodología que ayuda a jóvenes (y a sus padres) a tomar decisiones vocacionales con criterio, autoconocimiento y visión de futuro.
Este tipo de iniciativas no solo evitan frustraciones personales; también abonan a un mercado laboral más consciente, menos improvisado y mejor alineado con las verdaderas fortalezas de cada persona.
Si queremos empresas sanas, con talento motivado y culturas resilientes, tenemos que mirar también hacia la puerta de entrada: la elección de carrera. Enrique y su equipo están haciendo justo eso, y creemos que vale la pena sumarse a esa conversación.